miércoles, 21 de agosto de 2013

Rudy "el jugador de las anotaciones espectaculares"


A partir de su creación en 1969, el equipo de Águilas Blancas fue adoptado inmediatamente por los aficionados Politécnicos, en una época de nuestro futbol americano en la cual la calidad de los equipos de Liga Mayor alcanzaron un nivel nunca antes visto.  Esta es la historia de Rodolfo Ruiz Galindo, mejor conocido como "Rudy",  uno de los mejores jugadores Politécnicos, quien brilló en la década de los años setenta.

Mucho se habla de ese equipo en particular, los expertos lo señalan al de 1973 como el mejor equipo de Águilas Blancas de la historia, ¿qué me dices al respecto?

Aun cuando ha habido otros equipos campeones, ccoincido que el equipo de 1973 ha sido el mejor en la historia de las Águilas Blancas. A pesar de estar en contra de las comparaciones ya que se tendrían que dar las mismas condiciones en un momento determinado, me atrevo a asegurar lo anterior  ya que según mi opinión en las Águilas no ha existido tanta calidad en todas las posiciones y los rivales de esa década eran equipos más fuertes.

La mayoría de los jugadores en su quinto año y un buen número de novatos de primera calidad en distintas posiciones que llegaron a fortalecer la estructura veterana existente. Adicionalmente un cuerpo de entrenadores con liderazgo, capacidad, experiencia y amor al equipo. Asimismo y como uno de los puntos más importantes mayor apoyo  de las autoridades del Instituto a todos niveles.

Así como de gente con recursos y capacidad económica no vista por mí en ningún año subsecuente. Estos elementos de hecho motivaron el nacimiento y consolidación de una identidad durante cuarenta años y que es la única a pesar de los detractores, enemigos, autoridades y demás aspectos negativos que ha mantenido la tradición de este deporte en el Instituto.

En 1973, fueron de gira a Estados Unidos, ¿recuerdas qué lograron en conjunto y se trabajó más de cara a la temporada?

Fue un año importante, un gran equipo plagado de estrellas, de primera calidad. Jugamos pretemporada en USA venciendo a los freshman y uno que otro cachirul de dos universidades, la de Carolina la del Norte y la de Carolina del Sur en menos de una semana; ese año trabajamos mucho en acondicionamiento físico, base de una excelente preparación

Regresamos y el primer juego fue contra Cóndores de la UNAM, me tocó recibir la patada inicial, que devolví hasta la yarda 35 contraria, fue una muestra de lo que sería el equipo ese año. Desde 1971 se implantó en las Águilas Blancas el sistema Wishbone, por lo tanto en la gira de 1973 ya lo utilizábamos.

Te puedo comentar que este sistema tiene una estructura básica para juego por tierra por lo que alternábamos otro sistema de la Universidad de Carolina que era más versátil, estructurado para juego aéreo y de donde se podía manejar la triple opción, es decir combinábamos dos sistemas para enfrentar a los rivales según sus características físicas y técnicas, lo que permitía también tener mayores alternativas para ajustes durante el transcurso del juego.

¿Qué tan difícil fue para ti ese año de novato?

Ricardo Strevel, los hermanos Bustillos, Hijar, Linares, Jaime González, David Benítez entre otros, formábamos ese explosivo backfield, año difícil pero con mucha convicción. El deseo y parte del objetivo de mi vida redituaron en una buena temporada para mí y la plataforma para años siguientes.

Respecto a tu época en Liga Mayor ¿había un límite de edad?

No, no había límite de edad en ese sentido los juegos eran más fuertes y con mayor madurez, entre hombres y no entre jóvenes. La temporada de 1973, fue muy fuerte por ello todos los equipos tenían un promedio de edad cercanos o por arriba de los 25 años.

¿Contra qué equipo fue tu primer touchdown en la Liga Mayor?

Mi primer touchdown fue contra los Tigres de la UANL en 1973 en el estadio Olímpico de CU. Fue una resbalada del lado izquierdo de aproximadamente 60 yardas. Esto dio inicio a una serie de anotaciones que se me vienen a la mente durante mi carrera y que motivo a un periódico (ESTO) a calificarme y de hecho me agradó, como “el hombre de los touchdowns espectaculares”.

Los expertos califican esa década como la de mayor nivel que se ha jugado en la historia del fútbol americano en México.

Como lo mencione anteriormente y siguiendo algunas opiniones sobre todo de deportistas, coincido en que es muy difícil comparar una época, un equipo o un jugador; lo que sí puedo decir es que fue una década donde se fortaleció, modernizó y actualizo la técnica, la preparación física, el apoyo institucional, la mentalidad y el amor a la institución, en verdad se jugaba con el corazón, pero con avances tecnológicos importantes, mejorando épocas anteriores.

Si ves los marcadores te darás cuenta de lo peleado que fueron esos juegos en general. Es más en 1976 los Guerreros Aztecas de la UNAM derrotaron a los Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey y a los Cóndores lo que da idea de la competencia cerrada que había, es mas en ese año en juego nocturno, vencimos a los Guerreros y a Dios gracias con tres anotaciones mías de largo yardaje.

¿Qué era lo más difícil de jugar contra el Tecnológico de Monterrey, Pieles Rojas o Cóndores?

En mi periodo, los equipos más representativos de las Instituciones, mantenían un nivel alto en nuestro medio, los equipos eran fuertes y maduros. En el caso de Cóndores la técnica depurada y velocidad de reacción de su defensiva. Pieles rojas y el ITESM., equipos técnicos pero muy poderosos y golpeadores, opino que en esa época el Tec. era el equipo más grande y golpeador.

¿Consideras que era desventaja jugar contra los jugadores becados del Tec.?

No, siempre tuvieron becados y en esa época de EUA, James Mcfall y Ronnie Washington, dos tremendos corredores, amén de varios linieros de calidad y tonelaje, lo que pasa es que becaban sin desmantelar los equipos de México, y el nivel aún así se mantenía con cierta estabilidad, aun con esa aparente ventaja. En esa época fueron juegos muy cerrados.

Durante esa temporada de 1973, sólo perdieron contra Pieles Rojas y cobraron la afrenta en la semifinal

Los Pieles Rojas de 1973 un gran equipo con potencial de campeón, efectivamente nos derrotó ese año en un juego muy cerrado, pero en la semifinal los derrotamos en un juego con un final irrepetible en donde siempre se hablará de aquella jugada, en donde todos esperábamos que patearan el gol de campo y se la jugaron perdiendo la oportunidad de volvernos a derrotar. Creo yo que el guión ya estaba escrito y ese año era el nuestro.

¿Qué recuerdas más de esa temporada?

Yo creo que hay muchas cosas para recordar, recuerdos que hacen crecer el espíritu y dan felicidad, recuerdos de compañeros, Coaches, utileros que de una forma u otra forman parte de mi vida; mi primer touch down , mi primer carrera, mi primer estadio lleno, mi respeto al Dr. Jacinto Licea, todo son recuerdos.

Recuerdos de mucho sacrificio, disciplina, honor, dignidad y sobre todo parte importante de mi formación y el orgullo de ser Águila Blanca, Burro Blanco y Politécnico de corazón. Quizás lo más difícil para mí fue que en ese entonces, trabajaba, estudiaba y entrenaba, en verdad complicado  pero aprendí que los sueños pueden hacerse realidad.

¿Por qué te decidiste a jugar en Águilas Blancas?

Mi primer uniforme, que se lo pedí a los Reyes Magos fue dorado con números azules; universitario, pero posteriormente en un juego teniendo siete u ocho años, mi papá ex politécnico, me llevó a ver a los equipos del Politécnico vs Pensacola USA, salió muy triste por la derrota, en ese momento me volví aficionado al Politécnico. Es más mi equipo preferido eran los Cheyennes de la Vocacional Dos y el Politécnico Blanco, yo soñaba con jugar ahí y que me cortaran el pelo al estilo Mohicano, ese fue un gran deseo por bastantes años. Es más el 36 lo tomé de Antonio “Negro” Bradley.

¿Qué pasó? Por motivos de logística y profesión, tuve que jugar con algún equipo del Casco de Santo Tomás, al fin y al cabo seguía siendo del Politécnico.

Llegamos a entrenar mi hermano Alberto y yo, recuerdo que ese año por motivos de edad se hizo una Selección para Juvenil con jugadores de las Vocaciones Tres y Cinco, se decidió que el equipo se llamaría Zorros de la Vocacional Tres, algunos preferían llamarlo Águilas Blancas de la Vocacional Tres; para no crear conflictos entre jugadores de ambas Vocacionales.

En esa temporada, la primera en el Politécnico, mi hermano y yo nunca faltamos y siempre con mucha disponibilidad y deseos de jugar, eso nos mereció ser capitanes en la final contra el trabuco del Colegio Tepeyac, aun sin haber entrado a una sola jugada. Uno de mis mas grandes recuerdos viene de esa época; un día antes del primer juego, nos entregaron los jerseys guindas, por cierto, con números blancos.



Yo fui el único jugador que no alcanzó jersey nuevo y me dieron uno muy usado y decolorado y le faltaba en la espalda el cuatro ya que el número era el 47, mi madre lo quiso arreglar, pero mi papá le dijo ”déjalo así, fue lo que le tocó”. Te comento esto, porque mi grato recuerdo es que, aquel joven triste por su uniforme, llegó a ser uno de los mejores jugadores de México, bueno eso pienso.

Al estar en estos equipos, en 1969, se crean las Águilas Blancas, y como semilleros las Vocacionales Tres y Cinco, de ahí mí llegada a este equipo que de hecho ya lo amaba. Subí a Liga Mayor y el cambio fue impresionante, gente más grande, fuerte, preparada, rápida, al principio fue difícil, sin embargo me acoplé y terminé como Novato del Año en 1973.

¿Quién o qué fue lo que te influenció a escoger este deporte sobre otros?

Practiqué el soccer, básquetbol, vóleibol, beisbol, atletismo y con bastante suerte, gracias a las facultades que Dios me dio. Al correr de los años me di cuenta que prefería el americano, por muchas razones, disciplina, valor, compañerismo, unión, sacrificio, deporte que reúne muchas cosas positivas y me decidí a practicarlo a partir de los 10 años. Me inicié en la posición de guardia, y al tercer juego ya era el fullback.

Me gustó siempre correr con el balón, jugué dos años en infantil, sentí que tenía mucho potencial para jugarlo.

¿Cómo inicia tu carrera en el fútbol americano?

Nacer en una buena familia es un buen principio; papá, mamá y tres hermanos. Mi padre ex jugador del Politécnico y Seleccionado Nacional, al término de su carrera se incorporó al cuerpo de árbitros, casado con una excelente mujer, desde que yo me encontraba en sus entrañas, ya era fanático de este maravilloso deporte, como puedes ver, nací con el futbol americano en la sangre.

Sábados y domingos con la familia y en temporada, sobre todo de Intermedia y Liga Mayor, eran fines de semana de futbol americano, a veces mi papá arbitraba tres juegos el sábado y otros tres el domingo y nosotros ahí con él.

Recuerdo que en un juego en un campo de C.U. debió haber sido de juvenil, yo, como de seis años aproximadamente, mi madre se acercó a un jugador y le pidió prestado su casco a exigencia mía, era tanto nuestro amor al deporte que sinceramente nos lo robamos y desde ese día dormí con él a mi lado acompañado de un balón. En mi infancia este deporte era todo para mí.

Crecí en un ambiente de futbol americano y te puedo platicar de juegos y jugadores desde finales de los cincuentas, te puedo decir que vi todos los clásicos desde 1953 hasta los que jugué. Estuve en aquel juego histórico de Omar Fierro a los 12 años de edad. Ese fue también, parte del inicio.

En tu etapa de estudiante, empleado y jugador, ¿recibiste algún apoyo por parte de los maestros o consideración por participar en el equipo?

En ninguna de mis etapas recibí apoyo alguno, en el caso de la escuela, llevaba a cabo los trámites de inscripción y de cualquier otra índole como un estudiante normal. Es más hubo ocasiones en las que tuvimos que pernoctar afuera de la escuela para lograr una inscripción; en el último año de la carrera, no cursé tres materias por falta de tiempo, lo que originó terminar la carrera de Contador Público un año después.

Para ilustrar lo anterior, en mi primer año de Liga mayor, requería salir del trabajo media hora antes, esta posibilidad me fue negada en mi trabajo, al comentarlo con mis entrenadores lo único que pudieron darme fueron las gracias, sin embargo y afortunadamente, mi jefe en la oficina me autorizaba diariamente un pase de salida con el riesgo que ello implicaba. Creo que, debido a situaciones de esta naturaleza el futbol americano en México, ha llegado a perder un gran número de talentos. 

En la temporada de 1974, caen en la semifinal ante Pieles Rojas ¿qué es lo que más recuerdas?

1974 fue un año de reestructuración, por tanto veterano importante que se retiró; afortunadamente en lo personal siempre lo di todo en la cancha, 1974, fue un año importante para mí, logre mis objetivos personales e inicie de hecho mi carrera hacia el éxito.

Ese año quedaste como uno de los líderes anotadores con 54 puntos

Efectivamente a partir de ese año me mantuve como uno de los máximos anotadores de la liga ese año se inicio mi carrera ascendente, casi siempre mis anotaciones importantes fueron de largo yardaje, lástima de la falta de estadísticas, porque yo era un jugador modesto e introvertido que nunca vendió sus actuaciones.

En las temporadas de 1975 y 1976 quedaron ganadores del grupo B pero no lograban coronarse.

En estos años hubo muchos cambios en el staff, en 1975; otra cosa que influyó fue que por lo mismo creo yo que el reclutamiento no fue muy bueno solo chequen los perfiles de nuestras líneas ofensiva y defensiva con la de otros equipo, 1975,1976 y 1977 nuestra línea ofensiva difícilmente rebasaba los 90 kg.

Hay otros elementos, no se la razón ni quiero entran en falsas o medias verdades, pero en 1974, subió una camada de corredores de buen nivel pero con mucha injerencia en la coordinación ofensiva, el juego ofensivo se repartía "equitativamente" y eso creo perjudico al equipo, repito lastima de no tener estadísticas, pero creo que debí haber llevado más veces el balón, no con esto digo que hubiéramos sido campeones pero siempre he dicho ocupa a tus mejores hombres.  

Yo creo que solo los corredores y quarterback de 1977 que eran los mismos de dos o tres temporadas atrás, y solamente ellos lo saben  y es la primera vez que lo comento y aun no deja de lastimarme, ese año sufrí un fuerte esguince es mas pensé no jugar ese año, el Dr. me convenció, tal vez por el peso que tenía yo en el equipo, jugué infiltrado varios juegos, pero el meollo es que en toda mi lesión otra persona ocupo mi puesto.

Una semana antes del primer juego en Monterrey empecé a entrenar en forma, y al momento de dar la lista, yo estaba como primer equipo; a la otra semana en el D.F. vencimos a la Universidad Autónoma de Guadalajara, repetí la hazaña y en solo medio tiempo anoté cinco veces. Esto origino envidias.

El lunes, yo siempre llegaba media hora tarde a entrenar porque ya trabajaba, y me encontré que todo el backfield, quarterbacks y corredores estaban sentados con el Coordinador Ofensivo en una plática de reclamos, me acerque y el tema para mi sorpresa era que porque yo anotaba tanto y que ellos querían anotar igual, me reí, pero la moción fue aceptada y por convicción no me desequipé y los mande a volar.

Esto cambio toda mi última temporada, contra Cóndores solo corrí la bola tres veces, me usaron como engaño y sin envidia lo digo otro corredor se llevo la gloria en ese juego y lo bueno fue que ganamos. Eso aun como persona me conflictúa no por ellos sino quizás porque eche a perder lo que debió haber sido mi mejor año, aun así fui subcampeón en anotaciones.

No todo fue belleza.

Por una parte la hegemonía del Tec. de Monterrey, Tigres y de Pieles Rojas hacían ver mal a los equipos del IPN y de la UNAM.  Desde tu punto de vista ¿qué les hacía falta para estar al mismo nivel que ellos

Yo creo que en esos años nada, se les gano a los tres equipos y aun cuando nuestras líneas en comparación eran de menor perfil, siempre estuvimos al tú por tú, lastima de estadísticas pero si recuerdas aun con esa línea, sin demeritarla de ninguna forma, en 1976 obtuve cinco reconocimientos de la liga, jugador del año, campeón anotador, mejor en la posición, mejor del equipo, mejor pateador, sin estar en uno de los mejores equipos.

Y más aun en 1976 primera estadística, he sido el corredor que rebaso las 1000 yardas en un equipo que ni siquiera llegó a semifinales.
  

¿Al integrarse la Selección Politécnica había buena química entre todos los equipos?

No necesariamente, yo tuve la fortuna de que Águilas Blancas fuera base de todas las selecciones, normalmente el equipo base es el que juega con algunas incrustaciones que deben ser muy valiosas, el sistema no se aprende en una semana. Esto genera algunas inconformidades, pero bueno siempre el Dr. Jacinto Licea manejó hábilmente el equipo; nunca hubo un problema que yo recuerde. Los jugadores estaban totalmente identificados con sus colores y lo importante era ganar el clásico.

De cierta manera en 1977 cuando además de los equipos que normalmente se convocaba, ese año llegaron a la selección los Pieles Rojas, quizás hubo química a nivele de jugadores, pero a nivel staff yo sentí falta de comunicación y coordinación, creo que nunca se pusieron de acuerdo y ese clásico con un gran equipo, se perdió.

Respecto a la final de 1977 contra Tigres, hay mucho al respecto, ¿cuáles son tus recuerdos del juego?

Efectivamente, después del triunfo sobre Cóndores, se generó un empate con los Tigres para jugar la final;  en el pasillo de la puerta 16 del Estadio Olímpico, los representantes de la liga y de ambos equipos decidieron el lugar del juego con un volado, el representante de Águilas Blancas, que se, nunca lo olvidará, pidió y perdió, eso en principio pegó en el ánimo del equipo, en esa época nunca fue lo mismo jugar con ellos en el D.F. que en Monterrey.

Escuché, no me consta, que los Tigres no iban a dejar ese campeonato al precio que fuera. Previo al juego, en el calentamiento se ubicó a los aficionados de las Águilas Blancas en un pequeño espacio en un rincón del estadio, había una sensación de peligro en el ambiente, ya casi al final del calentamiento para iniciar el juego, "fanáticos de los tigres" irrumpieron en el espacio autorizado para los fanáticos y familia de nuestro equipo, empezaron a insultar y algunos jóvenes se engancharon y los corretearon.

En ese entonces una gran parte de la tribuna tigre se dejó venir, parecía que la cosa se ponía color de hormiga, sobre todo para los nuestros, eran demasiados en ese momento staff y jugadores estábamos totalmente desconcentrados y preocupados por las familias. 

Cuando la multitud tigre estaba cerca, un “fanático” de las Águilas, sacó una pistola que a lo lejos se veía, disparó y uno o dos personas de tigres, cayeron por el túnel de entrada, en ese momento la desbandada de tigres regresó a su tribuna, e inmediatamente llego la policía a llevarse gente.

Ya ninguno de nosotros estábamos preparados para el juego; más aún me tocó recibir la patada de  kick off, me acerque a la banca a tomar un poco de agua y debajo de ella vi no menos de siete armas de fuego. Con esas emociones quien podía jugar. No sé qué paso después, creo que hubo gente detenida por varios meses y estoy seguro que estos sucesos fueron muy importantes para una derrota de 66-0 que jamás olvidaré.

¿Qué recuerdas más de tu último año?

Definitivamente no fue el año de despedida que yo hubiera deseado, venia de una gran temporada  e inicie el año con mucho optimismo, normalmente tu ultimo año debe ser el mejor, simplemente por una mayor experiencia y la inercia de saber que es tu última temporada. Nada está escrito, y al inicio del año tuve un ascenso en mi empleo que origino que llegará media hora después de iniciada la práctica, y regresar corriendo la mayoría de las veces sin una buena comida ni un baño.

Sumado a esto, se re empastó el campo y no se pisaba, entrenábamos a tres meses de la temporada en la pista y en un anexo que hay al lado del campo grande en Santo Tomás; recuerdo que a lo largo de la pista corríamos señales y en una optativa al recibir el ovoide, lógicamente sin ver el suelo, pisé una piedra que me origino una grave lesión en el tobillo izquierdo.


En consecuencia tuve que seguir trabajando y no hubo el descanso necesario, dejé de entrenar cerca de mes y medio. Regrese ya casi para iniciar la temporada, y comente con el Dr. Jacinto Licea que no me sentía apto tanto por la lesión como por la baja de condición física y que prefería descansar; me pidió que jugara y tal vez pensando en el año siguiente y por el trabajo lo pensé y acepté.

Jugué, la que debió ser mi mejor temporada, no lo fue, sin embargo me queda la satisfacción de haber apoyado al equipo, quedar como subcampeón anotador y el equipo subcampeón, casi todos los juegos los jugué infiltrado y con un 60 % de mi condición física, pudo haber sido un año excepcional, pero entiendo que en mi guion de vida, así estaba escrito. 

Toda la temporada jugué con dolor, sobre todo en los primeros juegos. Una piedra más en el zapato; en el segundo juego anote cinco veces y los otros corredores manejaron creo yo egoístamente, que deberíamos correr y anotar equitativamente, recuerdo que contra Cóndores aun cuando ganamos sólo corrí tres veces el balón, lógicamente estas situaciones mermaron mi rendimiento. Se escuchará dramático. Pero esos eventos me hicieron madurar.

Al cerrar tu carrera deportiva, ¿fue fácil dejar el futbol americano?

No es fácil, trece temporadas, cinco en Liga Mayor entrenando diario casi todo el año, objetivos, ilusiones, triunfos, expectativas, derrotas, emociones, amigos, conocidos, y muchas cosas que flotan en el entorno, quizás peso un poco no retirarme como hubiera deseado, pero al fin dejar de golpe una actividad que formó una gran parte de tu vida y de tus sueños es triste y desmotivante. Sin embargo guardo enormes recuerdos que ninguna otra actividad me ha ofrecido.

¿Recibiste alguna propuesta de probarte en algún equipo profesional?

Se mencionó esa posibilidad pero al final de mi elegibilidad no estaba en mi mejor forma, no se consolidó nada.

¿Cuál fue el siguiente paso, después de liga mayor?

Descansar y abocarme de tiempo completo a mi empleo que en esa época ya era de mucha responsabilidad, por el mes de mayo de 1978, el Dr. Jacinto Licea me invitó a participar en el cuerpo de entrenadores, acepté como preparador físico en un inicio, después asistente de corredores y en el inter entrenador de la Ola Guinda en la Liga del Instituto Nacional del Deporte (INDE), que requería de un equipo representante del IPN.

Finalmente después de dos o tres temporadas, quien a dos amos atiende...; me decidí por mi profesión y me olvidé por unos años del futbol, tal vez me ausenté cerca de diez años. Regresé, porque no podía dejarlo definitivamente y tengo un buen tiempo acudiendo a los juegos nuevamente, pero ahora como espectador. 

¿Qué incorporaste a tu vida laboral del futbol americano?

Todo, así de fácil, disciplina, amor al trabajo, responsabilidad, honestidad, fidelidad, trabajo de equipo y la incorporación de todos los valores que te inculca este deporte, complemento importante para la formación de quienes jugamos. Me considero una persona de éxito y con ángel, y sobre todo caminando tomado de la mano de Dios, soy creyente y todo este proceso me ha llevado a un crecimiento espiritual que me ha traído mucha paz y tranquilidad.

¿Qué le regresarías al futbol americano?

En este momento lo que me pidiera, desgraciadamente he hecho algunos esfuerzos sin resultado, sobre todo tratando de crear un proyecto que pudiera mejorar el rendimiento del equipo, y de los equipos de la Institución, desde un punto de vista profesional y sin violencia; pero hay muchos intereses creados y poco interés para ayudar, sobre todo de donde menos lo esperaba.

Pero en resumen si en algo puedo ayudar le dedicaría tiempo, experiencia, esfuerzo y mi corazón. Tal vez en el guion de mí vida no ha estado el estar presente en el momento adecuado con la gente adecuada, tengo muchas ideas y deseos de trabajar en bien de este deporte, lo he buscado pero he encontrado mucha resistencia, quizás algún día.

¿Les ves futuro a los equipos Politécnicos?

 Por supuesto que sí, siempre y cuando se trabaje y se dé el apoyo institucional, estoy convencido que Águilas Blancas es un equipo que atrae jugadores por el nombre y la tradición que ya es parte de la historia. No omito mencionar que mucho de ello es resultado de mi querido Dr. Jacinto Licea, sin su participación y amor al equipo a pesar de tantos enemigos no se en donde estaría este deporte en el IPN.

Entiendo también que hay ciclos pero la forma de quitarlo de ninguna manera es reflejo de personas que sepan reconocer los valores de una persona que dedicó toda una vida en ello, parte de esas reacciones, emociones, decisiones no convenientes, ineptitudes han originado la falta de continuidad en los equipos del IPN, que se niegan a morir por la grandeza propia de este deporte y por lo que significa en el Instituto y para miles de ex Politécnicos.

Existe una gama importante de elementos que han llevado a nuestro deporte de estadios llenos a semivacíos; sin embargo, siempre lo bueno perdura y hemos perdurado a pesar de todo, es mas a últimas fechas observo un crecimiento importante a nivel nacional pero aún sin directrices bien definidas.

Un primer paso deberá ser, con un sentido de beneficio, respeto, honestidad y honradez, encaminar las ideas y los esfuerzos a un solo fin, en el que unidos establezcamos y llevemos a cabo las acciones que incidan en consolidar nuestro deporte, fortaleciéndolo, es difícil pero no imposible creo que ha faltado interés de la gente que tiene la fuerza y el poder de decisión en este tipo de aspectos.

El no ser un deporte profesional y al existir demasiadas cabezas, esto se dificulta, ya que existen muchos vividores que lo único que hacen es obstaculizar a la gente que realmente pudiera lograr avances importante pero que está dedicada a sus actividades. Con una real rectoría de una Institución que norme y decida con conocimiento y experiencia; este deporte amateur, servirá como un verdadero auxiliar e
n la educación de nuestra juventud.

Con respecto a las Águilas Blancas la historia me lo ha demostrado, aun de los esfuerzos realizados, acciones violentas, escritos, etc., en tanto no asuma la dirección del Politécnico una persona que sea capaz de interpretar la importancia del futbol americano y los beneficios que puede obtener el propio Instituto y le dé el apoyo suficiente creando un plan integral con la estructura de personal y presupuesto idóneo, dudo que podamos contender dignamente al Campeonato sobre todo compitiendo con Instituciones de alto nivel económico y académico.

Desde mi punto de vista, la planeación, programación y logro de estos objetivos, no es muy complicado, lo complicado ha sido lograr el apoyo Institucional para lograr tal propósito. En este marco el Politécnico requiere un reajuste en la mayoría de los aspectos administrativos, técnicos y de decisión considerando desde la autoridad responsable hasta los niveles de menor responsabilidad, incluyendo cuerpo de entrenadores.

Esto se lograría con el establecimiento de planes a corto mediano y largo plazo, apoyado con recursos externos y creando las estructuras adecuadas y con la transparencia suficiente en su manejo. 


Sé que la solución es el trabajo y la participación de personas adecuadas que sepan lo que es este deporte y sobre todo dispuestos a colaborar de manera eficiente sin politiquerías y con un solo fin, regresarle al Politécnico el lugar que merece, de estas personas habemos algunas que hemos hecho intentos, pero que definitivamente sin el apoyo de las autoridades Institucionales no se podrá llevar a cabo ninguna mejora 

Héctor Salinas


Amables aficionados sus comentarios serán bienvenidos, me pueden contactar en hecmansalz71@gmail.com y twitter@enlazonadetd.com

sábado, 17 de agosto de 2013

Listos los candidatos al Trofeo Heisman

La lista más importante además de las votaciones de la Prensa y los Coaches en el futbol americano colegial de la NCAA, es la de los candidatos a ganar el Trofeo Heisman; el galardón que se entrega simplemente al mejor jugador universitario de todo el país. Los seleccionados aparecen oficialmente en el portal de ESPN, en donde un panel de expertos analizarán semana con semana las actuaciones de los candidatos. Para esta temporada sobresale un jugador defensivo en la cima.
  1. Jadeveon Clowney DE (7) Jr. South Carolina.  desde su llegada como novato ha tenido grandes actuaciones y en esta su tercera temporada puede ser la que lo catapulte a ser el primer jugador netamente defensivo en ganar por vez primera la estatuilla de bronce, se le proyecta como la primera selección en el próximo draft del 2014. Sus números en el 2012 fueron: 54 tackleadas, 40 sin asistencia y 13 capturas de quarterback.
  2. Braxton Miller QB (5) Jr. Ohio State. Tuvo una gran temporada al llevar a su equipo invicto durante todo el 2012, el Coach Urban Meyer cuenta con un equipo muy talentoso. Podrían marchar invictos de nuevo pero ahora ya son elegibles para participar en un Tazón, luego de cumplir el castigo impuesto por la NCAA. Sus números en el 2012: 2039 yd. por pase, 15 td y 6 int., 1271 yd. por tierra y 13 td.
  3. Johnny Manziel QB (2) So. Texas A&M. El primer novato en ganar el trofeo, tendrá el peso de una posible sanción que lo podría inhabilitar para jugar. Si logra evitar el castigo tiene el reto de ser el segundo jugador en la historia en repetir el galardón desde que el corredor Archie Griffin lo ganará. en (años) tuvo una excepcional temporada. Sus números en el 2012: 3706 yd.por pase, 26 td. y 9 int., 1410 yd. terrrestres y 21 td.
  4. A.J. McCarron QB (11) Sr. Alabama. Su único descalabro en la ruta al bicampeonato fue la derrota en casa ante "Johnny Football" Manziel; se reagruparon para dar una gran actuación en el juego de campeonato y son favoritos para lograr un tricampeonato de la mano de su pasador podrian lograrlo todo este año. Sus número en el 2012: 2933 yd. por pase, 30 td y 6 int.
  5. Marcus Mariotta QB (8) So. Oregon.  Uno de los novatos sensación del año, al frente del potente ataque de los Patos de Oregon, estuvo a punto de llevar a la parvada de Eugene a disputar el campeonato nacional. Se espera un año de consolidación para el nativo de Honolulu, Hawaii. Sus números en el 2012, 2,677 yd por aire, 32 td y 6 int; 752 yd y 5 td. 
El resto de la lista lo integran los siguientes jugadores:
Teddy Bridgewater QB (5) Jr. Louisville.
Tajh Boyd QB (10) Sr. Clemson.
Marqise Lee WR (9) Jr. USC.
Lache Seastrunk RB (25) Jr. Baylor.
T.J. Yeldon RB (4) So. Alabama.
De'Anthony Thomas RB (6) Jr. Oregon.
Todd Gurley RB (3) So. Georgia.
Brett Hundley (17) So. UCLA.
Aaron Murray (11) Sr. Georgia.

Previo al arranque del 2012, estos fueron los cinco jugadores marcados como favoritos para ganar el Trofeo Heisman:
  1. Matt Barkley QB USC.
  2. Montee Ball RB Wisconsin.
  3. Geno Smith QB West Virginia.
  4. Denard Robinson QB Michigan.
  5. Landry Jones QB Oklahoma
La sorpresa más grata de la temporada fue la irrupción de Johnny Manziel, quien sorprendió al mundo del futbol americano colegial cuando derrotó al Campeón defensor Alabama. Esa actuación le ayudó en su campaña para ganar la estatuilla de bronce.

Lo mejor del futbol americano, es que nada está escrito y todo puede suceder, veremos si alguno de los nominados hace bueno el pronóstico o surge un talento que maraville de nuevo a los aficionados al deporte de las tackleadas.

Héctor Salinas

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sábado, 3 de agosto de 2013

La transición a Liga Mayor

De cara a la temporada 2013 de Liga Mayor y con los juegos de scrimmage interligas arranca formalmente la temporada con muchos retos e ilusiones para miles de jóvenes a lo largo y ancho del País. Muchos de ellos comenzaron su preparación desde el año anterior para cumplir su ciclo de elegibilidad en la Categoría Intermedia y aspirar a un lugar en el máximo nivel de futbol americano en México.

A continuación les presento las vivencias de cinco jugadores de los equipos de Águilas Blancas, Aztecas, Cheyennes y Cóndores, todos ellos en diferentes épocas quienes nos comparten los recuerdos de esa experiencia tan soñada para muchos de ellos.


Rodolfo Ruiz Galindo "Rudy"

¿El año en que subiste a Liga Mayor y el equipo?

EN 1973 - Águilas Blancas Campeón y  Novato del año.

 ¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Antes que nada, mi primer recuerdo es el football americano, mi papá fue jugador del IPN y posteriormente arbitro, asistí a la inauguración del Estadio de C.U. en el abdomen de mi madre en 1952; yo nací en 1953. Desde que recuerdo siempre acompañaba a mi padre a los juegos, había días de dos y tres juegos, de todas categorías, quizás soy de las pocas personas con tantos juegos e historias en la cabeza.

Me inicié en infantil precursor de la Pop Warner en México. Full back en mis inicios 1965 equipo Tacuba. Un año después en el equipo de Pemex las dos temporadas con el número 36 por “El Negro” Antonio Bradley. En 1968. Iniciando la escuela en la Vocacional Cinco, mi papá nos presentó con el Dr. Jacinto Licea en el Casco de Santo Tomás donde iniciamos la juvenil en la Vocacional Tres.

Cabe destacar que primero de niño yo era universitario, mi primer uniforme de niño fue azul y oro. Después por un juego de Pensacola vs Poli Blanco, por la derrota de los albiguindas y la tristeza de mis padres, me volví Burro Blanco.

En juvenil ese año por cambios en la edad solo salió un equipo entre las Vocacionales Cinco y Tres, decidiendo se llamara Vocacional Tres. Mi primer año yo traía cierto nombre pero llegue como un desconocido; por lo mismo de la fusión a la hora de escoger mi hermano se fue de quarterback y yo me decidí por half izquierdo; recuerdo éramos más de 25 en esa posición. A las dos semanas quedamos cuatro corredores, yo era el cuarto. 

Mi primera historia al entregarnos los jerseys, yo fui el único que no alcanzó nuevo y me dieron uno todo descolorido y era el número 47, le faltaba el 4 de la espalda. Ese primer año no participé en una sola jugada.

Para la segunda temporada y ya con otro head coach fui primer equipo empezando a destacar. La tercera temporada, campeón anotador y campeones contra la Preparatoria Cuatro en un gran juego en el Estadio de Prácticas de C.U.  Ese mismo año mi hermano y yo asistimos con los Gamos del CUM  y debido a que los entrenadores eran Pumas no nos recibieron y esperamos para subir a intermedia, no sé si nos hubieran aceptado tal vez habría otra historia.

En 1971 subí a intermedia desbancando a los tres corredores de mi primer año en juvenil, los tres años, excepcionales, campeón anotador los dos ultimas temporadas, lástima que no haya estadísticas en intermedia, la historia me colocaría sin ser vanidoso en lugar especial, juegos con más de cinco anotaciones, y juegos con más de 300 yardas. Por lógica y por inercia subí a Liga Mayor con las Águilas Blancas. 

¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

Bueno recibí invitaciones a jugar en el Tec. de Monterrey, por el head coach de Pieles Rojas (Manuel Rodero) y por la UNAM. Sin embargo mi sangre estaba teñida de guinda y blanco, no acepte. El Dr. Jacinto Licea quiso subirme después de mi segundo año pero por consejo de mi padre que ahora agradezco subí hasta terminada mi tercera temporada. Ya me consideraba un Águila Blanca.

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

El staff me recibió bastante bien, el Dr. Jacinto Licea me había invitado antes a desayunar para la bienvenida. Lógicamente sentí el cambio, el golpeo, la fuerza y la edad hacían muy diferente la Liga Mayor. Fue difícil llegar al mejor equipo en la historia de las Águilas Blancas casi todos con tres o  cuatro años jugados;  creo que no nos quedamos más de 10 novatos, a la gira a EUA solo fuimos cuatro novatos.

Recibí muchas presiones al principio, amenazas en los baños y en propio campo, al pasar de los años supe que había consigna de pegarme duro; la competencia era fuerte había buenos corredores, pero afortunadamente me quedé como half izquierdo, en ese primer año los otros dos izquierdos eran Carlos bustillos y Ricardo Strevel, tarea nada fácil.

Un grato recuerdo del juego en Monterrey, uno de ellos iba lastimado y al otro lo lastimaron en el primer cuarto, yo jugué tres cuartos en uno de mis mejores y más difíciles juegos. Novato del año y en el anuario que sacaron por el campeonato, recuerdo que al sumar las yardas ganadas en toda la temporada yo tuve el mayor número. Un gran año, pero difícil por la gran cantidad de veteranos y competencia. 

Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

 Muchos, pero nunca estuve en la mira el resultado de intermedia no podía ser más justificante.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

El respeto que me tenían, jamás me tocaron.

¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?

Para mi es lo mejor que me ha pasado en la vida, aun cuando estoy por tener una cirugía de cadera. Después del primer año grandes juegos, victorias y satisfacciones personales, campeón anotador por dos temporadas y subcampeón en la última. Juegos con más de cinco anotaciones que pudieron ser más si me hubieran mantenido más en el juego. 

Cinco trofeos y nominaciones en mi cuarto año, no creo que alguien más las tenga, jugador del año; campeón anotador; el mejor en la posición; el mejor del equipo y el mejor pateador de despeje. Finalmente el orgullo personal de pasar de un jugador con el jersey roído, roto y descolorido, sin una jugada en juvenil a lo que llegue a ser en las Águilas Blancas.


Odín García

¿El año en que subiste a Liga Mayor y el equipo?

En 1992, Cóndores

¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Primero que nada el tener unas buenas temporadas de intermedia y luego ir a probarme a Cóndores para tratar de ganarme un lugar.   

¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

Recibí invitaciones verbales de casi todos los equipos de liga mayor. Solo de Cóndores no. En ese entonces Cóndores no invitaban a nadie. Y cartas de Osos, Pieles Rojas, Redskins y Águilas Blancas. Centinelas en ese entonces ofrecía dinero a través de una plaza en el ejército. Cherokees me ofrecieron un carro y un coach de Águilas Blancas fue personalmente a hablar con mis papas mientras yo estaba en la escuela. 

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

Las instalaciones de Cóndores, la disciplina y organización fue lo que me hizo decidirme por Cóndores. Además que era el equipo bicampeón. No es por hacer menos a los otros equipos pero las instalaciones de aquel entonces de Cóndores eran muy superiores a los demás equipos.

Tenían dos campos para entrenar, el Estadio de Prácticas y además el Estadio Olímpico, comedor y un buen gimnasio. Además que la organización y disciplina eran únicas y eso fue lo que me acabó de sorprender. 

¿Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

No recuerdo cuantos cortes pero sí recuerdo que cuando llegué a probarme me tocó el numero 120. Lo cual quiere decir que había 119 novatos que llegaron antes de mi y creo que después de mi llegaron otros 10 a probarse y sólo nos quedamos 17. 

¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

En realidad la recuerdo toda. Pero lo más difícil fue el trampolín de 10 metros. No podía dormir desde semanas antes solo de pensar que me tenía que tirar de clavado de la plataforma de 10 m.
¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?

Un gran alivio, quitarse un gran peso de encima. Gran satisfacción por cumplir una meta más, gran alegría por ser parte de una excelente  organización y un gran compromiso  con el equipo con mis amigos y con mi familia ya que no había otro camino que ser triunfador. 


Alfonso Antonio Santiago “El Chino”

¿El año en que subiste a Liga Mayor y el equipo?

En 1990 al Politécnico Blanco

¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Realmente fue simple, terminé mis intermedias en el equipo de Politos de Zacatenco y el Coach Alfonso Cabrera “La Chita” (QEPD) nos invitó a los que terminábamos  a integrarnos al Politécnico Blanco y se me hizo una buena opción, a la semana de haber terminado mi última temporada de intermedia con “Los Politos” me presenté en el campo del Politécnico Blanco y a entrenar duro, hicieron algunos cortes pero le echamos ganas y formamos parte del equipo.

 ¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

Ese año recibimos invitaciones de los tres equipos del Politécnico de Liga Mayor; Águilas Blancas del Dr. Jacinto Licea; Pieles Rojas del coach Clemente Carmona (QEPD) y Cheyennes o Poli Blanco del coach Alfonso Cabrera “La Chita” (QEPD).

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

Increíble, realmente las instalaciones del Poli Blanco estaban muy viejas y en general el casillero estaba ya muy maltratado, pero eso nos esperábamos. Nosotros éramos la sangre “nueva” que iba a llevar a éste equipo a sus viejas glorias nuevamente, sólo era cuestión de tiempo y sacrificio y estábamos muy felices porque entrábamos a un nuevo nivel de football americano; entrábamos al máximo circuito que tiene el país y competíamos contra lo mejor de lo mejor. Eso es increíble y muy emocionante.

¿Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

Fueron varios, no tantos como los que hacen las Águilas Blancas o los Pieles Rojas pero tuvimos como tres o cuatro, desgraciadamente como sucede en nuestro deporte el corte más común que ves, es el del mismo jugador que tiene que dejar de jugar para ponerse a trabajar o del que ya es padre a una edad temprana y pues tiene otro tipo de responsabilidades

Casi al final de la pretemporada nosotros más bien teníamos “incrementos” en vez de cortes ya que el equipo aceptaba a “los cortados de calidad” de los otros equipos del IPN que por coraje o frustración se venían para acá, no fueron muchos “como novatos” pero si tuvimos algunos, “como veteranos” que salen de sus equipos por ser sustituidos por novatos con más cualidades si tuvimos muchos.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

Permíteme comentarte antes que el equipo tenía mucha camaradería y hermandad desde el inicio entre novatos y veteranos, no eran los súper jugadores “divas” de los otros equipos sino los estudiantes que tratábamos de hacer despertar “al gigante dormido”.

Éramos orgullosamente el equipo del Poli que más estudiantes “verdaderos” teníamos, todos éramos hermanos, nos apoyábamos mucho y no se “manchaban” con los novatos al contrario siempre los veteranos fueron muy comprensivos porque todos teníamos un fin en común, ese año no buscábamos ganar campeonatos, ese año buscaríamos ganar respeto.

Como ya es costumbre hoy en día nos vistieron de mujeres y salimos a pedir dinero a la Zona Rosa, fue muy divertido y “alguien” debe tener las fotos de aquel día, con lo recaudado hicimos una fiesta para todo el equipo, fue muy bonito, no había violencia ni humillaciones absurdas.

En el campo las cosas cambiaban bastante, ahí el novato tenía que vencer con habilidad la experiencia del veterano que no se iba a hacer de lado para que le quitaras el puesto, pero siempre de forma sana y competitiva, en el Poli Blanco los jugadores sabíamos aceptar quien era el mejor de la semana y tratábamos de mejorarlo, creo que ese año y el siguiente el Poli Blanco gano más scrimmages que en sus 10 temporadas anteriores juntas.

¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?

Realización, orgullo, felicidad y emoción, cuando fue el día de prensa y nos dieron nuestros jerseys sabíamos que ya éramos parte del equipo, si algo tenia Alfonso “La Chita” Cabrera era que sabía cómo motivarte y hacerte sacar lo mejor de ti. Habías logrado tu meta, eras parte de un equipo del Politécnico de liga mayor, estabas entrando a “otro nivel” de football americano, más rápido, más explosivo, más agresivo, donde no tenias tiempo de pensar solo reaccionar y sobre todo tenías un reto y una responsabilidad

Demostrarle a los otros equipos de Liga Mayor que si nos iban a ganar no sería fácil, personalmente sentía que ahora nos tocaría a nosotros empezar a patear traseros pero eso sólo se podría dar con mucho entrenamiento y la mentalidad correcta. 


Carlos Lozano “El Chano”

¿El año en que subiste a Liga Mayor y el equipo?

En 1991, a los Cóndores

¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Pues mira siempre he sido universitario por lo que ya tenía bien definido el equipo al cual quería pertenecer, en este caso los Cóndores por lo que al terminar mis intermedias en los Bucaneros de Satélite, pues lo siguiente era irme a probar con los Cóndores y así fue en 1991 que me presente en mayo a las prácticas para novatos que eran a las cuatro de la tarde pues los veteranos entrenaban a las tres.

 ¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

La primera invitación que recibí fue por parte de las Águilas Blancas después de un scrimmage que tuvimos contra ellos en intermedia, recibí invitación también de los Aztecas de la UDLA, del Politécnico Blanco (esto fue durante el Tazón Norte-Sur de Fademac ya que los Politos fueron base de la selección en mi último año de Intermedia), de los Osos Acatlán y por último de los Borregos del Estado de México.

A pesar de que aun no contaban con liga mayor en ese año, la invitación vino después, y fue más bien como una condición pues yo estudiaba en el Tec. Estado de México y al acomodar mis horarios escolares para poder ir a entrenar hasta CU la condición era que cuando saliese la categoría de Liga Mayor en el campus pues yo me cambiara a los Borregos.

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

A mí me impresionó mucho la organización y la disciplina que imponía el coach Diego García Miravete, me llamaba mucho la atención todos los pequeños detalles dentro y fuera de los casilleros, en el gimnasio en la bodega, en el campo, el coach Diego García Miravete ponía atención a todo y estaba pendiente que todo funcionara

Por ejemplo en el gimnasio había una sección llamada zona negra que era para los más constantes en el gimnasio y que asistían a diario una vez finalizadas las prácticas de primavera; las practicas que se suspendían cuando había lluvia, se pasaban al gimnasio casilleros y bodega; se hacia una práctica que le llaman por estaciones, se veía pizarrón, se hacía gimnasio, salto de cuerda en fin era una práctica en realidad.

Aunque no se pudieran utilizar los campos, los días de juego tenían sus rutinas también, el comedor, en fin eso como novato lo disfrute mucho, yo venía de una organización muy buena pero fue un cambio de 360 grados, el coach Diego García Miravete cuidaba mucho las instalaciones de hecho la mayor parte del tiempo practicábamos en el campo 3 que estaba en muy buenas condiciones.

Los jueves que era el ultimo día equipados antes del juego que generalmente eran los sábados se practicaba en el campo #2 de CU y esto con la finalidad de cuidar el empastado pues las ligas infantiles jugaban sus temporadas en este campo, como novato llegar a los casilleros donde se convivía con las Águilas Reales y los Guerreros Aztecas y ver que los Cóndores tenían la mejor infraestructura.

Desde la pintura hasta equipo pues era algo de sentirse orgulloso de pertenecer a esa organización, el coach era muy cuidadoso también de la utilería pues todo ese equipo se heredaba a las categorías inferiores además que en mi elegibilidad cada año estrenamos utilería pues el patronato encabezado por Carlos Machorro proveía de lo mejor cada año.

 ¿Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

Me parece que fueron tres cortes importantes, tres scrimmages de calificación definitivos, sin contar los cortes que se hacían por semana en algunas posiciones con chavos que de plano no se les veía futuro dentro de la organización.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

De la novatada de los Cóndores recuerdo que previo a esta tuvimos el último scrimmage de calificación, me fue muy bien descanse toda la segunda mitad y el nervio se hacía cada vez mayor pues acabando el scrimmage se pondría la lista definitiva de los Cóndores 1991 y yo competía en mi posición con el capitán de ese año Ricardo “El Teco” Sandoval (QEPD)

Pero sobre todo porque los novatos que aparecieran en esa lista iban a tener su novatada de inmediato, y así fue, la lista se puso a las cuatro de la tarde y no solo me quede en el equipo sino además en segundo equipo abajo del capitán; recuerdo ese sábado pues ese mismo día se celebraba en el Estadio Olímpico la final entre Pumas y América,

El único gol del juego cayo cuando nos estaban novateando el ruido y grito de gol se escuchó hasta la alberca olímpica lugar donde se llevan o llevaban a cabo las novatadas, recuerdo el miedo que te hacían sentir los veteranos pues se transformaban al momento de pegarte (chanclearte) te desconocían y tomaban un papel muy serio y agresivo se olvidaban de los compadrazgos durante unas horas al grado de crearte la duda si valía o no la pena pasar eso para poder jugar.

La clave es disfrutarla aunque haya dolor y humillación es echar relajo y no clavarse por que más se ensañan con las personas, lo más difícil para mí en la novatada Cóndor como en la de Pumas fue el trampolín de 10 metros, sufro de vértigo y el estar allá arriba y tener que aventarse de clavado para mí fue la muerte, de hecho en mi generación de los cóndores solo quedábamos tres novatos en la plataforma de 10 m.

Mauricio García de la Cadena, me parece que Edson Solorio y yo; ya me había aventado pero no caí de clavado y tuve que repetir, ya era tarde y el resto de los novatos ya estaba únicamente esperándonos a nosotros en las gradas de la alberca (el trampolín de 10 m. es lo último en la novatada cóndor) nos alentaban y vitoreaban, vamos ya aviéntense, ¡es de hue… novatos!

De hecho ese día llegó el coach Diego García Miravete y subió a la plataforma y me dijo: “vamos Carlos ya estás en el equipo pero sino pasas tu novatada no te puedes quedar”, ¡me armé de valor me aventé y pase! la felicidad de haber pasado la novatada es enorme, esa noche celebré con mis compañeros Juan Venegas y Alejandro Hernández que también venían de Bucaneros y de hecho jugamos juntos desde Pee Wee.

¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?

Es lo Máximo, la primera vez que me vestí con el uniforme de los cóndores fue un sueño hecho realidad, fue el día de prensa una semana antes de iniciar nuestra temporada contra los Centinelas en C.U. y luego entrar al Estadio Olímpico por la entrada de maratón el día del juego es indescriptible, escuchar los goyas en el campo, que te puedo decir.

El coach Diego García Miravete cuidaba mucho el orden en la banca, todos sentados, ofensiva lado derecho, defensiva lado izquierdo, todos con casco durante todo la duración del partido y aun lesionados con casco y jersey, tenía la esperanza de poder participar en el partido inaugural y lo hice de hecho jugué parte del tercer cuarto y todo el último cuarto.

Previamente tuve chance de hacerlo en la primera mitad pues yo era además especialista en zona de gol y entraba como guard medio en 65 zona de gol, hubo una serie ofensiva en el segundo cuarto de los centinelas y en cuarta y una por avanzar se la jugaron en nuestra yarda 35, el coach Trejo grito 65 zona de gol adentro y pues me agarraron ahora sí que de novato y no entre porque no escuche.

Nos hicieron primero y diez con el full back en el hueco natural que dejo la falta de uno de los dos guard medios, ¡o sea yo! la regañada del coordinador no se hizo esperar y créeme que aprendí, de ahí nunca me volvió a pasar.


Robín González

¿El año en que subiste a Liga Mayor y el equipo?

2011, Aztecas UDLAP

¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Jugué varios años en Cabo San Lucas y estuve también preparándome en high school en EU. Cuando llegó el tiempo, busqué las universidades que me interesaban y al encontrar la indicada me contacté con los coaches para hacerles saber sobre mi interés para ser parte de su equipo. Estuve preparándome físicamente para los try outs cerca de cuatro meses.

 ¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

Si, fui invitado por UDLAP para participar en su try out 

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

De inicio me sorprendí de lo grande y organizado que era el campus, me causo alegría saber que era el lugar donde iba a estudiar.

 ¿Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

 En el año que yo entré no hubo cortes, o bueno, no que yo supiera.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

Los veteranos imponían bastante respeto, de alguna forma hacían que nosotros, los novatos, apreciáramos estar en el equipo y que nos uniéramos entre nosotros.

¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?

Muy buen sentimiento, más por saber que era una meta que yo mismo me había propuesto.


Manuel Lara


¿El año en qué subiste a Liga Mayor y el equipo?

Subí en 1988 a los Cóndores UNAM

¿Cuál fue el proceso que seguiste para llegar a Liga Mayor?

Yo jugaba en Pumitas AC, un equipo con mucha tradición con jugadores de Pumitas a Cóndores, muchos de nuestros coaches jugaban o habían jugado en los Condores, eso fue lo que terminó motivándome a subir a los Cóndores aunque desde niño cuando mi padre me llevó a ver jugar a Cóndores, me impactó su disciplina, el espíritu del equipo, la ambición en cada jugada, el orgullo, clase y la calidad de cada miembro del equipo, lo hacían totalmente diferente a los demás.

 ¿Recibiste una invitación para participar y de quién?

Si recibí invitación del Coach Manuel Neri, que cuando me llamó a mi casa, no podía creerlo, era una distinción y un honor que el coach Neri , me llamara para participar en las Panteras Negras de la UAM, pero mi destino ya estaba decidido.

¿Cuál fue tu primera impresión al ingresar a las instalaciones como novato?

Llegar a las instalaciones de Cóndores me impresionó, el gimnasio, la bodega ya no tenía que cargar mi equipo todos los días, el servicio médico, los campos eran maravillosos, cada vez que conocía una instalación, esto me motivaba a pensar y luchar por ser miembro de ese gran equipo.

¿Cuántos cortes pasaste para quedarte en el equipo?

¡Pasé cuatro cortes, éramos 12 alas defensivas izquierdas y sólo habían dos lugares!

 ¿Qué es lo que más recuerdas de tu novatada?

Recuerdo la serie de juegos que hacían los veteranos y la unión que empezamos a hacer los novatos, esto creó una generación unida y con un solo objetivo, ser Cóndores a pesar de novatadas, era un trámite de orgullo, fuerza mental y física

¿Cuál fue tu sensación al sentirte parte del equipo?


No podía creerlo, había conseguido una gran objetivo de los deseos de vida en ése momento, el ser parte de Cóndores, era y hasta ahora ha sido un gran orgullo, soy afortunado de contarlo ya que pasaron muchos chavos muy buenos y que lamentablemente no lo lograron, hasta ahora los Cóndores han marcado mi vida, mis decisiones, mi carácter y mi persona de una forma positiva y que estoy seguro que llevaré a los Cóndores con orgullo, dignidad y mucho coraje toda mi vida en todas las actividades que haga.



Héctor Salinas


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